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NACIONES UNIDAS Y EL CONSEJO DE SEGURIDAD DEBEN ABOCARSE A LA PREVENCIÓN DE LOS CONFLICTOS

Nueva York 19 de enero de 2016.- Este martes Rafael Ramírez, Representante Permanente de la República Bolivariana de Venezuela ante Naciones Unidas, instó a esta organización y al Consejo de Seguridad prestar más atención política y recursos para la prevención de los conflictos armados que cobran la vida de miles de civiles.
"Este Consejo de Seguridad debe abocarse más a prevenir los conflictos, abstenerse de involucrarse en los mismos atendiendo a las posiciones nacionales de sus miembros, así como velar por la inviolabilidad de los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas", expresó el embajador Ramírez durante su intervención en el Debate Abierto realizado este martes en el Consejo de Seguridad.
Jan Eliasson, Vicesecretario General de las Naciones Unidas: Eveline Rooijmans, Alta Asesora para Políticas Humanitarias de OXFAM; y Christine Beerli, Vicepresidenta del Comité Internacional de la Cruz Roja, participaron en esta sesión abierta organizada por Uruguay.
Citando a la Convención de Ginebra, Ramírez expresó que los civiles que no forman parte activa del conflicto no pueden ser objeto de agresiones, por lo que lamentó que en la actualidad en muchos conflictos, la cifra de decesos de civiles supera a la de los combatientes.
"Los niveles de brutalidad y simple y sencillo desinterés por la vida y la dignidad humana que observamos en muchos conflictos, en particular el Medio Oriente y África, hoy en día son alarmantes. Grupos terroristas como ISIS, Boko Haram y el Frente Al-Nusrah atacan a los civiles de manera indiscriminada, los torturan, los secuestran y los desaparecen, los reclutan por la fuerza, los expulsan de sus hogares, los separan de sus familias y les niegan acceso a las necesidades humanas básicas. El costo humano de estas acciones es devastador", enfatizó el diplomático venezolano, agregando que otros movimientos terroristas, como el ISIS, son responsables de cuantiosas pérdidas humanas.
Ramírez ofreció un balance general sobre los desplazados en la actualidad como consecuencia de los conflictos armados, cuyo número estimado asciende a 38 millones de personas se encuentran desplazadas dentro de sus propios países y 19,5 millones de personas refugiados en el exterior. Estas cifras representan el nivel más alto desde la Segunda Guerra Mundial.

A continuación el discurso íntegro de Rafael Ramírez, Representante Permanente de Venezuela ante Naciones Unidas, durante el Debate Abierto del Consejo de Seguridad sobre Protección de Civiles en Conflictos Armados realizado el 19 de enero de 2016:

Sr. Presidente,
Nos honra ver a un hermano país latinoamericano presidiendo el Consejo de Seguridad. Aprovechamos esta oportunidad para felicitarlo por la manera en que su país ha venido conduciendo los asuntos del Consejo durante el mes de enero y por la convocatoria a este importante debate.
Saludamos las presentaciones del Sr. Jan Eliasson, Vicesecretario General de las Naciones Unidas, de la Sra. Eveline Rooijmans, Alta Asesora para Políticas Humanitarias de OXFAM, y de la Sra. Christine Beerli, Vicepresidenta de la Comité Internacional de la Cruz Roja, además de reconcer el extraordinario trabajo que cumplen en todo el mundo.

Sr. Presidente,
De acuerdo con la Convención de Ginebra de 1949 y sus protocolos adicionales de 1977, los civiles y las personas que no toman parte en el combate no pueden, bajo ninguna circunstancia, ser víctimas de ataques ni de violencia. Particular atención merecen los niños, las mujeres, los ancianos, las personas con discapacidad y los desplazados.
Lamentablemente, en muchos de los conflictos armados contemporáneos, la pérdida de vidas civiles sobrepasa con creces la de los combatientes. Los civiles que se encuentran en el medio de conflictos armados requieren de protección, sobre todo cuando los actores involucrados son grupos terroristas al margen de toda la legalidad internacional.
Los niveles de brutalidad y simple y sencillo desinterés por la vida y la dignidad humana que observamos en muchos conflictos , en particular el Medio Oriente y África, hoy en día son alarmantes. Grupos terroristas como ISIS, Boko Haram y el Frente Al-Nusrah atacan a los civiles de manera indiscriminada, los torturan, los secuestran y los desaparecen, los reclutan por la fuerza, los expulsan de sus hogares, los separan de sus familias y les niegan acceso a las necesidades humanas básicas. El costo humano de estas acciones es devastador.
Venezuela condena el asedio contra las poblaciones civiles en el conflicto armado en Siria, cometa quien los cometa, y llamamos la atención, en particular, a las situaciones en Madaya, Kafraya y Foah, que constituyen graves violaciones del Derecho Internacional Humanitario.
El conflicto en Siria es brutal y el principal enemigo es el terrorismo que muestra su desprecio por la vida de manera permanente, tal como sucedió en Palmira el pasado sábado en la cual el logró entrar el ISIS y resultaron asesinadas 300 personas, la mayoría de ellas mujeres, niños y ancianos. Este hecho, pone de relieve la absoluta carencia de humanidad con que actúa esta organización terrorista y el peligro que corren los pueblos que se encuentran bajo su asedio.
Ningún pueblo, ningún civil, está a salvo de la violencia demencial de ISIS, por lo que debemos actuar de manera mancomunada y decidida para derrotar este flagelo. Los responsables de estos crímenes deben ser juzgados y sancionados.

Sr. Presidente,
El número de desplazado como consecuencia de los conflictos se encuentra en su nivel más alto desde la Segunda Guerra Mundial, un estimado de 38 millones de personas se encuentran desplazadas dentro de sus propios países y 19,5 millones de personas viven como refugiados en el exterior.
En el caso de Afganistán, hubo más víctimas civiles en 2014 que en cualquier año desde 2009. En Irak, el número de personas que requieren asistencia humanitaria asciende a los 8.2 millones de personas. En Libia, las confrontaciones violentas entre grupos armados y milicias ha tenido un impacto desproporcionado sobre los niños, más de 400 mil personas se han visto desplazadas de sus hogares y cientos de miles no tienen acceso a ayuda humanitaria. Los ataques Israelíes contra la población palestina en Gaza en 2014 resultaron en la muerte de más de 1500 palestinos, 500 de ellos niños, y más de 1100 heridos. Más de 500 mil palestinos se vieron desplazados de sus hogares y decenas de miles vieron sus hogares y sus medios de subsistencia destruidos. En Yemen, se estima que hasta 15.9 millones de personas, 60% de la población, se ve urgida de asistencia humanitaria. En Siria, el número de desplazados asciende a 6,6 millones de personas y más de 4,6 millones de civiles viven como refugiados.
En la República Centro Africana, entre 6.000 y 10.000 niños han sido reclutados por milicias armadas en el último año, más de un quinto de la población se encuentra desplazada y 430 mil refugiados viven en países vecinos. En la República Democrática del Congo, 2.8 millones de personas se encuentran desplazadas y casi 450 mil viven como refugiados. Hacia donde volcamos la mirada, observamos una realidad alarmante y demoledora que requiere de nuestra atención y de nuestra acción asertiva.
Sr. Presidente,
En aquellos conflictos donde están presentes operaciones de mantenimiento de paz de las Naciones Unidas, éstas pueden jugar un papel fundamental en la protección de los civiles, actuando siempre de manera imparcial, en defensa de su propia seguridad y de su mandato y con el consentimiento del Estado anfitrión.
Las estrategias no-armadas deben estar a la vanguardia de los esfuerzos de las Naciones Unidas en la protección de los civiles. Las operaciones de mantenimiento de la paz, en tanto instrumentos inherentemente políticos, pueden proteger a los civiles de manera más efectiva contribuyendo a crear confianza entre las partes, poniendo fin a los conflictos y facilitando acuerdos de paz. Debe ser esta búsqueda por una solución política la que guíe el diseño, despliegue y retirada de las operaciones de paz de las Naciones Unidas en el terreno.
Por otra parte, las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas tienen el compromiso de entablar un diálogo abierto e imparcial con todas las partes de un conflicto y de explorar toda avenida alternativa a la violencia, promoviendo el respeto de todos los actores en el terreno, independientemente de su afiliación política, étnica, religiosa o militar.
Las organizaciones humanitarias, como la Cruz Roja, juegan un papel fundamental en este sentido. El éxito de las estrategias no-armadas de protección de civiles de las Naciones Unidas depende -en cierta medida- de su capacidad de forjar robustas alianzas con estos actores y de trabajar de cerca con las comunidades locales. Muchas organizaciones no gubernamentales, nacionales e internacionales, comprometidas con las estrategias no-armadas de protección de los civiles, también trabajan arduamente en el terreno.
Las Naciones Unidas deben, en este sentido, hacer debido uso de estos importantes recursos, poniendo énfasis en las prácticas y capacidades de las comunidades locales y las organizaciones humanitarias en el terreno en la creación de un ambiente propicio para la protección de los civiles.
Así mismo, el Consejo de Seguridad y la Secretaría deben reforzar sus esfuerzos por establecer consultas incluyentes y sustantivas con los países contribuyentes de tropas y policías, asegurando su participación plena en el diseño e implementación de los mandatos. Enfatizamos que estas consultas deben tener lugar al más alto nivel, incluyendo con personal especializado, expertos y altos oficiales militares de las capitales, en todas las fases de operación de las misiones de mantenimiento de la paz.

Sr. Presidente,
Además de las acciones ya tratadas anteriormente, las operaciones de mantenimiento de la paz también pueden hacer una importante contribución a la protección de los civiles a través de la disuasión. La proyección de la presencia de la Misión en el terreno juega un papel fundamental en este sentido. Los patrullajes militares y el despliegue de fuerzas es una de las garantías de seguridad más palpables que se pueden ofrecer a las comunidades locales.
Todas las actividades antes descritas, en su conjunto, pueden contribuir sobremanera a la protección de los civiles. No obstante, en aquellas situaciones en que la población civil se encuentre bajo amenaza inminente de ataque, las tropas de mantenimiento de la paz deben estar siempre listas para actuar de manera asertiva. Para ello deben siempre contar con las fuerzas, los equipos y el entrenamiento necesario para afrontar estas situaciones.

Sr. Presidente,
La realidad es que hasta que esta Organización continúe prestando poca atención política y recursos a la prevención, mucha atención y recursos a dar respuesta a las crisis y, una vez más, relativamente poca atención política y recursos a la fase de reconstrucción y recuperación de los Estados, le estaremos fallando a los civiles que sufren el embate de la violencia. Debemos dejar atrás el estatus quo y centrar todos nuestros esfuerzos en prevenir los conflictos en primer lugar y evitar que estos resurjan.
Este Consejo de Seguridad debe abocarse más a prevenir los conflictos, abstenerse de involucrarse en los mismos atendiendo a las posiciones nacionales de sus miembros, así como velar por la inviolabilidad de los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas. Los conflictos de Irak, Libia, Siria y Yemen han devenido en verdaderas tragedias humanitarias vinculadas al colapso de las instituciones de los Estados, el uso del recurso del terrorismo para derrocar gobiernos, y la violación de los principios de no injerencia y el respeto a la soberanía.
El Consejo de Seguridad debe abocarse a la solución política de estos conflictos como la vía más efectiva para la protección de los civiles en los mismos. FIN

 

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